Pincel Prisma, serie 904 pincel abanico Borciani e Bonazzi
El pelo sintético del pincel de acuarela Prisma serie 904 de Borciani e Bonazzi es una alternativa vegan al pelo natural de buey, ofreciendo las mismas excelentes propiedades.
Es flexible, elástico y mantiene bien su forma. Absorbe una cantidad media de pintura y agua, con un flujo suave y una liberación uniforme. También es robusto: es posible utilizarlo sobre superficies más rugosas o porosas, como madera o paredes, sin dañar la punta.
Este pincel ha sido desarrollado para acuarela y gouache. Sin embargo, también se puede utilizar para técnicas decorativas con otros sistemas de pintura más fluidos, aunque es menos adecuado para aplicaciones muy pastosas.
Gracias a su mango corto, se puede trabajar muy cerca de la superficie. El trazo es preciso y fácil de controlar, incluso para principiantes, tanto si se realizan degradados como aplicaciones de textura.
La punta en abanico es ideal para mezclar colores y resulta especialmente eficaz para pintar hierba, cabellos y cualquier textura formada por líneas paralelas muy próximas entre sí.
Características del pincel de acuarela Prisma serie 904 de Borciani e Bonazzi:
- Forma del pincel: abanico, perfecto para efectos especiales, difuminados y transiciones de color sutiles
- Fibras sintéticas, alternativa vegan al pelo natural de buey
- Virola de aluminio anodizado negro sin costura, resistente a la corrosión
- Mango corto de madera de abedul, hexagonal
- Mango lacado en gris con barniz al agua no tóxico que proporciona un efecto antideslizante
Gracias a su forma hexagonal, este pincel no solo se adapta bien a la mano, sino que también evita — en combinación con un práctico sistema anti-rodadura — que ruede cuando se coloca sobre la mesa de trabajo.
Precio por pincel.
Borciani e Bonazzi, tradición e innovación desde 1951
Los fundadores de la empresa familiar italiana Borciani e Bonazzi, a menudo abreviada BeB, son el hermano Arturo y la hermana Wilma Bonazzi. Crearon la empresa en 1951 en un pequeño taller artesanal en la región de Emilia-Romaña, en Italia. El nombre surgió cuando el marido de Wilma, el joven Borciani, se incorporó a la empresa.
Hoy en día, sus pinceles siguen fabricándose uno por uno a mano, combinando técnicas tradicionales aprendidas de artesanos locales con materiales de primera calidad, entre ellos innovadoras fibras sintéticas de alta gama.
Borciani e Bonazzi goza de reconocimiento mundial gracias a su participación en proyectos prestigiosos e icónicos, como la restauración de la Capilla Sixtina en Roma y numerosas obras maestras en Florencia.