Fabricación del papel: un poco de historia
La comprensión de los formatos de papel no estaría completa sin repasar primero un poco de historia.
Del siglo XV al XVIII: producción manual
Antes del siglo XIX, el papel se fabricaba a mano, hoja por hoja, en molinos especializados (principalmente en Francia, Italia y los Países Bajos). Esta fabricación artesanal requería una gran destreza y seguía técnicas ancestrales transmitidas de maestro papelero a aprendiz desde la Edad Media.
Cada molino utilizaba sus propios moldes, normalmente rectangulares, hechos de hilos de latón para determinar el tamaño de las hojas. El artesano sumergía el molde en una cuba con pasta de papel diluida, moviéndolo de un lado a otro para distribuir las fibras uniformemente y permitir que el exceso de agua se drenara.
Estas dimensiones no estaban estandarizadas y dependían del tamaño del bastidor de fabricación, del uso previsto del papel (por ejemplo: dibujo, grabado, edición, carteles, etc.) y de las limitaciones físicas del artesano. La producción manual imponía también restricciones técnicas: el tamaño máximo de una hoja dependía de la fuerza necesaria para levantar el molde lleno de pasta y de la envergadura de los brazos del operario. Por ello, hasta comienzos del siglo XIX, la fabricación manual limitaba las dimensiones de las hojas.
Los maestros papeleros marcaban a menudo sus producciones con filigranas, que servían tanto como sello de fábrica como indicador de calidad. Los nombres antiguos de los formatos (campana, pote, raisin…) provienen de los dibujos representados originalmente en estas filigranas.
Es en esta época cuando nacen los formatos “de oficio”, como Demi-Raisin, Jésus, Colombier, Aigle, Éléphant, etc. Estas denominaciones, aún utilizadas hoy en el ámbito de las bellas artes, reflejan el legado de la producción artesanal, en la que cada región desarrollaba sus propios estándares según sus necesidades y tradiciones locales.
Siglo XIX: aparición de formatos estándar
Hasta el siglo XIX no existían normas internacionales, y cada zona geográfica desarrollaba sus propios estándares de fabricación. Así, el formato Raisin francés podía diferir unos milímetros o incluso centímetros del formato Raisin inglés o italiano, lo que generaba importantes problemas logísticos en el comercio internacional.
Esta diversidad se explicaba por varios factores: las técnicas artesanales, el tamaño de los moldes de cada molino y las necesidades culturales de cada región. Los fabricantes adaptaban su producción a las demandas locales: edición, correspondencia o creación artística.
Con el desarrollo del comercio, la necesidad de una estandarización se hizo evidente. Fabricantes e impresores vieron las ventajas económicas de armonizar los formatos: reducción de costes y simplificación en los procesos de corte e impresión.
En el ámbito de las bellas artes, estos términos tradicionales se conservaron cuidadosamente para honrar la tradición artesanal y preservar la identidad cultural de las escuelas artísticas europeas. Esta persistencia de los formatos tradicionales demuestra la importancia otorgada a la continuidad histórica y a la calidad artesanal, incluso en la era industrial.
Siglo XX: la normalización ISO
Durante las décadas de 1920 y 1930, Alemania introdujo la norma DIN 476, que más tarde se convirtió en la norma ISO 216. Esta revolución en la estandarización de los formatos de papel tuvo su origen en los trabajos del ingeniero y matemático alemán Walter Porstmann, quien en 1918 sentó las bases del sistema que transformaría la industria papelera mundial.
La norma DIN 476, adoptada oficialmente en 1922 por el Instituto Alemán de Normalización (Deutsches Institut für Normung), se basaba en un principio matemático: una proporción constante de √2 (aproximadamente 1,414) entre largo y ancho, lo que permitía conservar las proporciones al doblar o cortar el papel.
El formato base se estableció así:
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A0 = 1 m² (84,1 x 118,9 cm)
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A1, A2, A3, A4, etc. (cada formato corresponde exactamente a la mitad del anterior)
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Series B y C complementarias para necesidades específicas de imprenta y correspondencia
Esta norma alemana tuvo un éxito internacional notable y se extendió rápidamente por Europa y el resto del mundo. Francia la adoptó oficialmente en 1967.
En 1975, la norma ISO 216 se convirtió en la referencia mundial. Solo Estados Unidos y Canadá conservaron sus propios formatos (Letter, Legal).
¿Por qué existen los formatos A1, A2, A3, etc.?
Estos formatos estándar se crearon para optimizar la producción y facilitar la impresión, la reproducción y los intercambios internacionales.
Ventajas principales:
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Reproducción y reducción sin distorsión (por ejemplo, fotocopias);
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Optimización del uso del papel (sin desperdicio);
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Coherencia mundial.
Los formatos estándar modernos
Serie A: los tamaños más comunes
| Dimensiones (cm) | Uso | |
| A0 | 84,1 x 118,9 | Planos técnicos / Arquitectura / Trazos artísticos | |
| A1 | 59,4 x 84,1 | Pósters / Dibujos grandes | |
| A2 | 42 x 59,4 | Dibujos / Carteles medianos | |
| A3 | 29,7 x 42 | Bocetos / Menús / Carteles | |
| A4 | 21 x 29,7 | Documento estándar de oficina | |
| A5 | 14,8 x 21 | Cuadernos / Folletos | |
| A6 | 10,5 x 14,8 | Postales / Invitaciones | |
| A7 | 7,4 x 10,5 | Etiquetas pequeñas / Notas | |
| A8 | 5,2 x 7,4 | Tickets / Marcadores | |
| A9 | 3,7 x 5,2 | Muestras / Mini-tickets | |
| A10 | 2,6 x 3,7 | Usos industriales |
| Nombre del formato | Dimensiones (cm) | Uso |
| B0 | 100 x 141,4 | Pósters grandes / Planos / Exposiciones |
| B1 | 70,7 x 100 | Pósters estándar grandes |
| B2 | 50 x 70,7 | Hojas de dibujo (bellas artes) |
| B3 | 35,3 x 50 | Catálogos / Cuadernos de arte |
| B4 | 25 x 35,3 | Cuadernos de arte / Catálogos |
| B5 | 17,6 x 25 | Libros / Cuadernos premium |
| B6 | 12,5 x 17,6 | Agendas / Bolsillo |
| B7 | 8,8 x 12,5 | Etiquetas / Tarjetas / Tickets |
| B8 | 6,2 x 8,8 | Etiquetas / Tarjetas / Tickets |
| B9 | 4,4 x 6,2 | Etiquetas / Tarjetas / Tickets |
| B10 | 3,1 x 4,4 | Etiquetas / Tarjetas / Tickets |
| Formato | Dimensiones (cm) | Uso |
| C0 | 91,7 x 129,7 | Sobres para documentos A0 |
| C1 | 64,8 x 91,7 | Sobres para documentos A1 |
| C2 | 45,8 x 64,8 | Sobres para documentos A2 |
| C3 | 32,4 x 45,8 | Sobres para documentos A3 |
| C4 | 22,9 x 32,4 | Sobres para documentos A4 |
| C5 | 16,2 x 22,9 | Sobres para documentos A5 |
| C6 | 11,4 x 16,2 | Sobres para documentos A6 |
| C7 | 8,1 x 11,4 | Sobres para documentos |
| C8 | 5,7 x 8,1 | Sobres para documentos |
| C9 | 4 x 5,7 | Sobres para documentos |
| C10 | 2,8 x 4 | Sobres para documentos |
Formatos tradicionales “de oficio”
En el ámbito de las bellas artes, los antiguos formatos han perdurado pese a la normalización moderna. Esta coexistencia refleja la riqueza cultural del patrimonio papelero europeo, con denominaciones como Raisin, Jésus, Colombier o Grand Aigle aún vigentes.
Marcas prestigiosas como Arches, Canson, Fabriano o Hahnemühle continúan fabricando papeles en ambos sistemas.
| Dimensiones (cm) | Uso | |
| Raisin | 65 x 50 | Muy común en escuelas de arte | |
| Demi-Raisin | 50 x 32,5 | Ejercicios y estudios | |
| Grand Aigle | 75 x 56 | Edición de arte / obras grandes | |
| Jésus | 56 x 76 | Grabado / Bellas Artes | |
| Demi-Jésus | 38 x 56 | Grabado pequeño | |
| Éléphant | 72 x 90 | Grabado y litografía | |
| Colombier | 60 x 80 | Carteles / Edición | |
| Demi-Colombier | 40 x 60 | Carteles / Edición | |
| Grand Aigle double | 100 x 75 | Uso profesional |
En resumen
Con estas tablas e indicaciones, los formatos de papel ya no tienen secretos para ti.
Le Géant des Beaux-Arts, especialista en productos para bellas artes, ofrece todo tipo de formatos para distintos usos:
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Papeles para impresión y mucho más.
Estos papeles están clasificados por técnica artística: pintura, dibujo, caligrafía, impresión, papel vegetal, milimetrado, etc.
Incluso puedes encontrar materiales para Haga tu propio papel… ¡por qué no intentarlo!


